LA GUERRA DEL FIN DEL MUNDO

viernes, 24 de septiembre de 2010

esperar no sirve de nada

Disfruto de mis contradicciones día a día, es lo que más me acerca a la vida. Las juntas de las baldosas de las calles, las grietas del cemento en el suelo, sus formas de dilatarse, las fisuras del asfalto vetusto moldeado por los movimientos de tierra, otra de mis grandes obsesiones, si las piso no me siento nada bien así que como dicen mis amigos "que raro andas", mientras yo pienso "jodidas baldosas siempre me caen fatal al pie" lo que verdaderamente me hace caminar de forma extraña, y si el andar hace el camino, mi camino es raro, raro pero tan bonico ...

sábado, 3 de julio de 2010

a los problemas los llamo sorpresas, y al ritmo desordenado de los latidos del corazón lo llamo amor o infarto de miocardio

Salté del sofá de mi casa en el que estaba sentado y grité, grité algo así como: “dejad de chuparme la sangre malditos hijos de puta”. Apagué la televisión y fui a mi cuarto, abrí una mochila y en ella metí algunas cosas básicas, un par de calcetines, otro de calzoncillos, unos pantalones vaqueros y un par de camisetas. Me calcé unas zapatillas cómodas, me puse el abrigo y baje al parking para coger mi coche, “mierda” pensé “me he dejado el cepillo de dientes” así que volví a casa y lo cogí, además aproveche para coger un pequeño bote de gel de ducha y de vuelta al parking metí la pequeña mochila en el pequeño maletero, allí siempre va mi cámara de fotos con dos o tres objetivos dependiendo de los que haya utilizado la última vez, monté en el coche y tomé dirección hacia Valderrobles, a unos 150 km de mi casa, con la única intención de fotografiar el horizonte al atardecer en los puertos de Beceíte. Cuando llegué anochecía así que decidí pasar la noche en un hostal del pueblo y esperar al día siguiente para fotografiar los lugares desconocidos de estas maravillosas montañas, con una obsesión, tomar instantáneas de los colores ocres del atardecer, mezclados en la línea dentada del horizonte.






Llegó la tarde y yo estaba preparado en un punto bien elegido, como un cazador a la espera. Cuando empecé a disparar los colores se mezclaban en mi cabeza haciendo que me diera un millón de vueltas, algo extraño me sucedió, algo que llevaba mucho tiempo dando señales en mi interior, con cada disparo sentía que robaba una imagen perfecta que a la vez guardaba en mi memoria y esta imagen desplazaba otras, era como cuando chocan dos grandes bloques de roca, la más dura desplaza y rompe a la más débil, era algo físico, muy físico, desde luego no formaba parte de la imaginación, un dolor insufrible pero maravilloso al reconocer que todas las imágenes destruidas eran recuerdos tuyos, recuerdos de nuestra vida en común, de nuestra vida desastrosa, y con gozo y dolor iba viendo dentro de mí como tu recuerdo se iba destruyendo, despareciendo como desparece un polo de hielo en pleno verano a cada chupada calurosa de mi ansiosa lengua. Y así permanecí durante más de media hora hasta que anocheció. Muy aturdido llegué al coche y volví al hostal, no pude cenar me fui directo a la habitación y estuve meditando sobre lo sucedido, me invadió una sensación de paz inmensa, sentir que tu tristeza me había abandonado, tus malas maneras habían muerto, que volvía a ser yo mismo sin tus manías, rompí a llorar de alegría y me quede dormido.







A la mañana siguiente comencé el regreso a casa tranquilo y saciado de destrucción, deseando e intentando convencerme de que no habrá nada parecido a ti otra vez en mi vida. Al llegar a mi ciudad el ambiente me pareció más limpio y saludable, conversé con unos vecinos en el parking y al pasar por los buzones arranque tu nombre del frente como el que tira de un pelo molesto, olvidándome de todo, divino por la ausencia de demonio.

jueves, 1 de julio de 2010

gastado de presente

Concentrado en suplir elementos de mi cuerpo, lo sigo pensando pesado. Volví el fin de semana a los puertos de Beceíte, a respirar su aire de plata con textura de recién nacido, me bañé en sus aguas veladas de luna y al buscar mi reflejo la oscuridad y las ondas me mostraron mi forma fantasma, pensé: en que maldito animal me estoy convirtiendo. A la falta de continuidad le llaman rotura, eso es lo que yo acabo sintiendo siempre entre mi yo y la imagen que proyecto, rotura y locura, los puertos a mis espaldas tu amor a mi cara, no pienso elegir, acotar mi libertad mientras me rio del Manifiesto Comunista nada puede ser más idiota.


Convencerme de la resistencia al mundo para vivir más, para vivir mejor, flotaré en la sangre de vuestros cuerpos vampiros hijos de puta, botar conmigo en el siguiente concierto.

domingo, 13 de junio de 2010

los fanáticos de la espiral

De entre todos los comunes denominadores que nos hacen personas ayer me descubrí aprendiendo uno, llorar de felicidad me hace mejor persona me aleja de todo el estrés endemoniado, me produce la sensación paz placentera que perdí no hace mucho pero que tanto de menos he echado, harto de personas sin fondo, que les jodan a las muy cabrunas, ya solo nado a favor de la corriente.


Voy a disfrutar del verano loco, de mi niña espiral, de girar y gritar, de flotar, de la extrema delgadez, del exceso contrario que me dará la calma tal vez perpetua, puedo decir que ya he visto la señal. Nos vemos en el infinito mundo incandescente que me rodea, aspirar el humo si queréis seguir mi estela…………..

domingo, 30 de mayo de 2010

busco madre mientras pierdo padre

Tumbada en la base de un sauce llorón, crucificado por sus raíces me siento la mujer dormida que espeta simiente, busco el sueño reparador que no doma mis pesadillas. El sauce ciego que me conoce por el roce de sus raíces, el suelo húmedo a sus pies que extraña vez recibe el sol, sustentado por las ramificaciones infinitas del sauce viejo, sauce sabio al que ruego sanación. En la jodida actitud pasiva a la que me someto cada día por desengaño con occidente rezo a tus pies sauce, tú que eres cielo y tierra, eres dual y centenario, tú comprendes el espacio infinito entre mi mente y mi cuerpo, dime como acortarlo o crucifícame de nuevo. Espero un hijo al que adoraré por curar mi hemorragia ciclolunar pero detesto su presencia en el vientre y no paro de vomitar sensaciones y alimentos a medio digerir, maldito sexo contrario, del deseo a la reproducción, ahora abandonada bajo el sauce llorón de largas melenas y raíces asexuadas que pronto buscarán mi sexo cansado de mentiras, confusiones y promesas, acaríciame sauce hasta tocar al desgraciado feto y rájalo en el bajovientre, no deseo nada masculino dentro de mi, nunca jamás.

sábado, 22 de mayo de 2010

de extraños nombres mujeres preciosas

Y asciendo a niveles fronterizos dónde todo pierde su sentido, al menos el sentido lógico que nos jactamos conocer. Vuelvo a ser hombre de raya, de linde, de equilibrios en bordes y precipicios.


Por los “te quiero” tantas veces repetidos que siempre se quedan pequeños los midas como los midas, que ya no comprendo nada que no tenga que ver con el rojo, por la frontera entre el amarillo y el naranja que todo ha vuelto a tener sentido, pero que lejos de buscar una conformación busco la infinita exploración en tu sistema, partiendo de la forma de tu flequillo hacia el azul de tus ojos libres como planetas tierra inmaculados por la luz solar flotando en un tazón de leche pura. Que ya nada me adormece, que mis cafés saben a sexo “Ginger” y a noches de hacer el amor con la luz encendida escuchando músicas cuyo baile implique un movimiento continuo y toxicológico de caderas e infinitas repeticiones, el bucle pornográfico en el que andamos liados.

No me despiertes nunca y yo no dejaré de morderte…….

lunes, 3 de mayo de 2010

Elvis pensaba en tí

En rojo terminé el mes de abril, mes de estrés y de amor, mes de mucho futuro en el que dejo de sentirme extraño. Solo pedí un deseo y no hubo forma de que no se cumpliera, mi sexo dolorido de tanto amor, la palabra que empieza por “a” que tanto tiempo tardó en volver a mi boca, lasciva en su forma, en su sonido redondo y hueco. En tu piel transparente se intuye el deseo infinito que estoy dispuesto a saciar mientras no abandonemos la promesa, morderte el cuello hasta hacerte sangre lamerla poco a poco disfrutando de su sabor y balbuceando “te quieros” húmedos y rojos a cada golpe de mis caderas. No pienso disimular la histeria a la que estoy sometido, bienvenidos a la espiral de los tejidos y fluidos.